¿Por que existe un“microclima” propicio para el desarrollo de las Smart Cities en Argentina?

MR. JOLIAS ES ACTUALMENTE EL DIRECTOR EJECUTIVO DE RECIA (RED DE CIUDADES INTELIGENTES DE ARGENTINA) Y DIRECTOR DE PRINCE CONSULTING

Comentanos brevemente qué es RECIA (Red de Ciudades Inteligentes de Argentina): ¿cuánto tiempo hace que existe y cuáles son los principales objetivos de la institución frente al desarrollo de las ciudades? ¿Se vinculan con otras instituciones similares a escala regional e internacional?

La RECIA existe hace poco tiempo, se lanzó oficialmente en Agosto de 2016, y está integrada por 40 municipios aproximadamente. Tiene una dinámica de acceso abierto en la que puede sumarse cualquier municipio; en este sentido, la finalidad es que la Red no sólo esté conformada por ciudades más avanzadas en tecnología sino que se constituya como un espacio para promover la incorporación de una mayor cantidad de ciudades, de diferente tamaño y dimensión, a las corrientes y tendencias de las Ciudades Inteligentes. Como espacio abierto se realizan también capacitaciones virtuales (por cuestiones de distancia geográfica) dirigidas a empleados municipales y funcionarios de aquellos municipios que forman parte de la Red; a su vez se organizan eventos en el interior del país, así como también cualquier otra actividad propuesta por los municipios oficiando la Red de coordinadora de dichas actividades.  
Como espacio abierto la participación en la Red es totalmente gratuita y la financiación de las actividades proviene del sector privado a través de distintas empresas que realizan aportes y “becan” la participación de los municipios.

La Red surgió como un espacio que no sea político-partidario, como un espacio claramente técnico; de ahí que los representantes de la Red no son los intendentes sino secretarios de modernización o de tecnología de las ciudades. Un espacio de discusión técnica sobre la problemática de las Ciudades Inteligentes.

Hasta el momento no mantenemos vinculación con entidades similares a nivel internacional. No obstante, sí tenemos relación estrecha con diversas cámaras de Argentina: la Cámara Alemana de Comercio, la Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina (CICOMRA), la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), la Cámara Argentina de Internet (CABASE). Este conjunto de cámaras empresariales forman parte también de la Red.

Esta dinámica contribuye a generar una fuerte sinergia entre los distintos actores que conforman la Red, no es así?

Sí, aunque aún no hemos alcanzado el nivel de actividad que deseamos. Hoy estamos más enfocados en las capacitaciones virtuales y en los encuentros que organizamos en el interior del país. Todavía estamos en pleno proceso de construcción de este espacio y estimulando una mayor sinergia entre cada uno de los participantes.

Consideramos que la forma de ir sembrando la concepción y la cultura de las Ciudades Inteligentes es horizontal y, de alguna manera, espontánea en el sentido de que surgen proyectos mediante vinculaciones entre los distintos actores donde la Red actúa como el canal a través del cual se generan intercambios e interrelaciones donde surgen este tipo de iniciativas.

¿Qué es para vos una Ciudad Inteligente?

Hay cientos de definiciones y acepciones, vos las conocerás muy bien. Muchas de ellas instrumentales, en el sentido de que varias definiciones se centran en formas de medir la Ciudad Inteligente y sus componentes. En lo personal no me agradan mucho ese tipo de definiciones…, principalmente porque creo que cada ciudad es comparable consigo misma en el tiempo: el modelo de Smart City Barcelona no puede ser aplicado a la ciudad de Bahía Blanca (Argentina), quizás sólo pueda ser aplicado a la ciudad de Buenos Aires y con ciertas limitaciones…. Cada ciudad tiene que encontrar su modelo de Ciudad Inteligente. En esta línea, hay dos aspectos a los que adhiero:  por un lado, creo que una Ciudad Inteligente es aquella que genera entornos de “suma variable”, es decir, de suma no cero, generando entornos win-win. Como ejemplo podemos citar los distintos cortes de calles (piquetes) que vive casi a diario la ciudad de Buenos Aires, donde los “beneficios” que pueda llegar a obtener un grupo de la sociedad repercute negativamente en el resto de la comunidad, entonces son entornos de suma cero donde no se generan beneficios adicionales a todos, por lo que no estaría enmarcado dentro de una dinámica inteligente de ciudad. La inteligencia de una ciudad se genera cuando todas las partes que participan obtienen beneficios de una situación determinada. Esta es una forma de entender la Ciudad Inteligente que me gusta mucho porque, además, la tecnología puede contribuir a generar esos escenarios a través de la información que es capaz de proporcionarnos. Hoy la tecnología nos permite contar con más información y, consecuentemente, en algunos casos puede evitar estas situaciones de suma cero.

Bajo esta forma de entender la Ciudad Inteligente: ¿apuntas a concebir siempre la tecnología como medio y no como fin?

Conozco muchas ciudades que por cuestiones histórico culturales generan estos escenarios sin la utilización intensiva de tecnología. La tecnología es muy importante, transforma radicalmente las ciudades pero no necesariamente por sí sola genera escenarios win-win.

El segundo aspecto vinculado a esta forma de comprender la Ciudad Inteligente se vincula con la participación ciudadana: no podemos generar estos escenarios win-win sin la implicación de la ciudadanía. Cuando hablo de participación no me refiero a la participación masiva, sino a veces a una participación sectorial.

En términos generales, las Ciudades Inteligentes pueden entenderse como generadoras de este tipo de escenarios win-win, de suma no cero.

¿Cuál es la performance en Argentina respecto al avance de modelos de Ciudad Inteligente? ¿Cuáles son las ciudades en Argentina a las que asignarías un mayor desarrollo en función de este nuevo paradigma?

La performance aquí en Argentina creo que es bastante incipiente aún, si lo comparamos con otras ciudades a escala mundial, sobre todo con España que ha sido pionera en el desarrollo de este tipo de ciudades. Uno de los factores que explican esta tendencia es la escasa relevancia de las ciudades o de los municipios en Argentina; todavía los municipios siguen siendo muy dependientes, en términos económicos, de la Provincia o de la Nación, no existe una descentralización marcada en ese sentido y es, sin duda, una barrera importante para poder implementar políticas públicas vinculadas al desarrollo de Ciudad Inteligente.

No obstante, hay un puñado de ciudades que han sido pioneras en Argentina: desde ya, la ciudad de Buenos Aires, más allá de sus gobiernos; es decir, Buenos Aires es una Ciudad Inteligente porque tiene un escenario social, cultural, económico y político, una “masa crítica” que convalida ese modelo de ciudad. Hay una complejidad que la instala por sobre las demás ciudades importantes del país y supo entender ese modelo de Ciudad Inteligente como horizonte de largo plazo, independientemente de los cambios de gobierno. Al mismo tiempo, también hay ciudades más chicas que, impulsadas por sus gobiernos llevaron adelante algunas políticas interesantes en torno a dinámicas de Ciudad Inteligente: hay una primera camada donde se ubica Bahía Blanca, desde su política de apertura de datos y de gobierno abierto, hasta su política de georeferenciación y modernización bastante interesante; Junín, en su momento, también tuvo políticas activas en torno a un desarrollo inteligente de ciudad; Mar del Plata, en algún momento comenzó con algunas iniciativas en este sentido pero hoy ya no, por el cambio de gobierno se dieron de baja varios proyectos existentes enmarcados en un polo tecnológico de primer nivel y políticas de modernización que ya no están en curso; Mercedes también es otra de las ciudades que cuenta con iniciativas importantes de Ciudad Inteligente. Sumaría en esta nueva etapa y como segunda camada, claramente a Pilar, Córdoba y Luján: son municipios que demuestran una fuerte intención de avanzar en temas de aplicación de tecnologías a nivel local. No obstante, a nivel general estamos aún muy atados a los cambios de gobierno en este tipo de proyectos que, muchas veces, tampoco están apropiados por la sociedad, entonces eso también hace más complejo llevar adelante políticas de largo plazo. En este sentido, creo que el grado de madurez de una Smart City se mide en función del grado de independencia que sea capaz de mantener en torno a los cambios de voluntad política. De lo contrario, se convierte en una política de gobierno y no en un proyecto de ciudad inteligente.

¿Qué ciudades de América Latina crees que se destacan por su desarrollo y avance como Ciudad Inteligente, como modelos de Smart City?

No creo que exista una ciudad que lo tenga todo en materia de Ciudad Inteligente, por estas cuestiones que hablábamos recién en torno a las características propias de cada ciudad y de sus objetivos. Medellín es el caso paradigmático, supo instalarse como caso exitoso que no se destacó por el uso intensivo de tecnologías sino por brindar soluciones innovadoras en políticas de urbanismo, de inclusión, de seguridad, etc. Curitiba, por sus estrategias de movilidad a través del metrobús; hoy también puede considerarse a San Pablo; Santiago de Chile por supuesto que también, por una impronta histórica es una ciudad que le da muchísima importancia a la cuestión tecnológica, lo cual también se percibe desde la academia: tienen Universidades que se dedican al tema, fundaciones y organizaciones de la sociedad civil que están inmersas en el tema, como la Fundación País Digital; el caso de Santiago es bien interesante porque no sólo se impulsan acciones desde el gobierno sino que los demás agentes de la sociedad acompañan y convalidan el proyecto de Ciudad Inteligente. Considerando también el caso de Buenos Aires, aunque todavía siento que mantiene un modelo “top down”, de arriba hacia abajo, creo que hace falta avanzar hacia un modelo de mayor integración, con participación de empresas, universidades, y con el resto de agentes de la sociedad civil.

En definitiva, creo que no hay un modelo holístico de Ciudad Inteligente. De hecho, los modelos holísticos son los que fracasan, aquellas ciudades creadas como inteligentes desde cero como Masdar City (Emiratos Árabes Unidos) y Yachay (Ecuador), desarrolladas desde la planificación central sin considerar las necesidades y deseos de los ciudadanos. El problema principal que tienen estas ciudades es que la gente no tiende a radicarse en ellas, es tan inteligente que le falta la parte humana. Es la vieja discusión entre Le Corbusier por un lado, y Jane Jacobs por otro: hacemos ciudades planificadas por el gran maestro urbanista o empezamos a considerar los procesos emergentes de las ciudades y cómo hacerlos más inteligentes. Yo estoy más del lado de Jane Jacobs y que lo rico de las ciudades son las interacciones emergentes de la gente, eso es lo que hace más inteligente a la ciudad.

¿Cómo ves el ámbito de la educación y capacitación a nivel de grado y posgrado en Argentina y en América Latina respecto al fenómeno Smart City?

Mucho más incipiente aún que el desarrollo de las ciudades inteligentes en sí. No obstante, hay algunos casos interesantes: el ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires) tiene un diplomado en Ciudades Inteligentes y Desarrollo Urbano Sustentable, nosotros en la UTN (Universidad Tecnológica Nacional) tenemos la cátedra de Ciudades Inteligentes a nivel de grado en el área de Sistemas, y van surgiendo diplomados y cursos de extensión en el interior del país también. Todavía no hay un corpus teórico de estos temas, hoy todas las capacitaciones en este sentido se enfocan en contar experiencias aisladas, acercar al funcionario de un determinado municipio para que exponga su caso; es un tema muy reciente,  entonces todavía no hay una carga conceptual lo suficientemente importante como para que surjan propuestas académicas relevantes en la temática.

¿Cuáles son los pasos que debería dar una ciudad que quiera convertirse en Smart City? ¿De qué factores depende ese proceso de conversión?

Aquí hay una trampa, en Argentina y en gran parte del mundo. Cuando hablamos de Ciudad Inteligente lo que primero hacemos es poner el foco en el gobierno, entonces mucho de lo que consideramos como Ciudad Inteligente en realidad se cristaliza en “modernización del Estado” o Gobierno Inteligente. Por lo tanto, siempre se empieza por el gobierno. Pero para que una ciudad sea inteligente no basta con que el gobierno sea moderno y eficiente, es necesaria una fuerte implicación de las empresas, de la sociedad civil, de las universidades, del periodismo. Hecha esta salvedad, creo que lo primero que se tiene que dar es una voluntad dirigencial. ¿Qué implica?, voluntad política, que el intendente del municipio se comprometa con el proyecto; o bien una voluntad muy fuerte del resto de los dirigentes: empresarios, líderes de cámaras, presidentes de organizaciones, universidades, etc. Me encantaría ver proyectos de Smart City impulsados por universidades…., y no lo hay. Es importante que estos agentes coloquen el tema en la agenda pública antes que los municipios.

Por otro lado, lo segundo a tener en cuenta es una capacidad técnica, básicamente recursos humanos para poder implementar proyectos de Ciudad Inteligente.

Un tercer factor es la integración con el sector privado, en muchos casos porque no hay proveedores de tecnología, sobre todo en ciudades del interior del país. Entonces, en algunos casos, creo que es necesaria la integración con el ámbito privado, para determinados proyectos, sobre todo porque también te permite suplir la escasa capacidad técnica con la que se cuente en una ciudad.

Pero de vuelta: remarco la necesidad de voluntad dirigencial (que no es sólo voluntad política) para llevar adelante un proyecto de Ciudad Inteligente. Eso implica también ponerse a pensar la ciudad a 30 años, en el largo plazo, en conjunto con el resto de los agentes de la sociedad, más allá de las cuestiones políticas. Es muy importante que se genere esa sinergia entre la clase dirigente y los actores de una ciudad.

¿Cuáles crees que son los mayores desafíos por delante en cuanto a estrategias de gestión urbana frente al avance hacia modelos de Ciudad Inteligente?

Muchísimos. Algunos de ellos: el cambio energético, desde el cual las ciudades tienen que empezar a pensar cómo pasamos de un modelo de producción centralizada de energía a modelos distribuidos; ello implica pensar cómo adecuar las infraestructuras, sus marcos legales y sus políticas a la producción de energía en los hogares. Hoy, estos instrumentos no están dados en Argentina. Creo que vamos hacia una producción descentralizada de energía cada vez más fuerte y ese es uno de los grandes desafíos, el cambio de la matriz energética. 

Un segundo aspecto, es el tema de la gobernanza- inclusión social desde el momento en que las grandes ciudades son sistemas que expulsan, con dinámicas de conurbación y gran cantidad de excluidos. Por lo tanto, uno de los grandes desafíos de la gestión urbana se centra en cómo incluimos en los beneficios de vivir en una ciudad a aquellos sectores excluidos. En esta línea, se viene trabajando bastante en Buenos Aires y en otras ciudades del mundo también, la cuestión de las villas y sus dinámicas de integración socioterritorial mediante estrategias de urbanización. Este es el gran desafío por delante para las grandes ciudades, porque engloba el resto de las problemáticas implicadas.

La cuestión del transporte y la movilidad en ciudades creo que es más sencillo de enfrentar, porque los avances tecnológicos le encontraron una solución relativamente rápida. Siempre me gusta contar esta anécdota al respecto: a fines del Siglo XX se hizo el Primer Congreso Mundial de Urbanismo en Nueva York, y la problemática principal de ese Congreso se centró en el estiércol de caballo; en Nueva York había cerca de 150.000 caballos, por lo que se generaban toneladas de desechos; de ahí que la arquitectura de este tipo de ciudades se caracterizaba por tener casas elevadas. Luego, 15 años después ello dejó de ser un problema cuando surgió el motor de combustión interna y el automóvil; 80 años después está prohibido andar a caballo en las ciudades y el principal problema en las ciudades son los autos. Creo que la revolución tecnológica va a implicar una gran revolución en el transporte, fundamentalmente por el hecho de los vehículos autónomos y por el surgimiento de nuevos sistemas de transporte, más eficientes, menos contaminantes.

La cuestión de la seguridad en las ciudades también es otro de los desafíos que deberá enfrentar la inteligencia urbana que, a su vez, guarda estrecha vinculación con la gobernanza-inclusión que hablábamos anteriormente.

Al mismo tiempo, es muy difícil proyectar desafíos porque no sabemos hacia dónde va el cambio tecnológico. Estamos en una etapa donde la forma de vivir la ciudad está cambiando radicalmente producto del software; hasta ahora las ciudades cambiaron por el hardware, por lo físico: autopistas, parques, edificios, etc. Y esos cambios tienden a ser lentos.  Ahora, la vivencia en la ciudad comienza a cambiar por el software: desde que un turista llega a la ciudad, toma un vehículo a través de Uber para dirigirse al departamento que alquiló por Airbnb, baja una App para informarse acerca de sitios turísticos para visitar en la ciudad, etc., toda esa vivencia estuvo mediada por un algoritmo; entonces la interfaz entre la ciudad y la ciudadano pasa a ser el software. Esta cuestión te brinda una percepción de una ciudad completamente distinta. A su vez, lo interesante de este tipo de dinámicas mediante software es que son todos instrumentos o tecnologías privadas de las cuales desconocemos su lógica interna, a diferencia del Código Urbano con el que cuentan las ciudades que es un documento público, de libre acceso.

Claramente, en las Ciudades Inteligentes tienen cada vez mayor preponderancia los algoritmos como nueva interfaz digital.

¿Cómo evaluarías el ecosistema de innovación y tecnologías en Argentina frente a potenciales desarrollos de Ciudad Inteligente?¿Existe hoy un “microclima” propicio para tal desarrollo?

Hoy sí. Claramente, el tema está más instalado en agenda que hace algunos años atrás, quizás producto de la propia maduración del tema. Hay organismos a nivel nacional que se ocupan del tema, la Secretaría de País Digital por ejemplo, que promueve proyectos municipales de Smart City.

En cuanto al ecosistema de innovación creo que se trata de una cuestión compleja. Para mí la innovación es algo difícil de guiar; en cambio, sí se pueden generar las condiciones económicas, sociales, legales para producir mayores niveles de innovación. Aunque creo que no está del todo claro qué hace a una ciudad más innovadora que otra….En principio, la masa crítica es fundamental, un conjunto de empresas, organismos, universidades que hacen que una ciudad sea más innovadora. Luego, qué factores jugaron para que, por ejemplo,  Bahía Blanca sea más innovadora que Rosario,  no sé bien qué fue…., creo que se dio por determinadas condiciones no planificadas y el surgimiento de proyectos específicos que se propusieron en línea con ideas innovadoras de desarrollo, fue algo que surgió de manera espontánea.

De todas formas, creo que la innovación está fuertemente determinada por la macroeconomía. Claramente, la estabilidad macroeconómica es fundamental para incentivar proyectos innovadores, sobre todo del sector privado.

Pero observo que hay un ambiente gaseoso y propicio para generar políticas de innovación, a nivel nacional.

Carolina: Muchísimas gracias Lucas.

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